20 de febrero de 2008

la excelente crónica de Waldo

Hoy, antes del alba, subí a las montañas, miré los cielos llenos de luminarias y le dije a mí espíritu:

"Cuando conozcamos todos estos mundos y el placer y la sabiduría que contienen, ¿estaremos tranquilos y satisfechos?"

Y mi espíritu dijo: "No, ganaremos esas alturas sólo para seguir adelante"
Walt Whitman

Este fin de semana pudimos disfrutar de una excelente salida con el grupo de alta montaña del Poli. Asistimos 22 personas a esta salida, demostrando nuevamente la gran acogida que están teniendo las actividades programadas por nuestro grupo.

Para esta salida se habían organizado dos horas de partida, la primera a las 3:30pm y la segunda a las 7:30 pm. En el primer grupo iba nuestro organizador, Pascual, quien se puso al frente de todo la logística con ayuda de Sergio. En total salimos 13 personas a esta hora distribuidas en tres coches y que gracias a los walkies nos mantuvimos comunicados constantemente, mas para bromear que para evitar perdernos. Llegamos al refugio de Ronatiza a hacia las 11 de la noche, y allí nos encontramos con 3 personas mas que ya nos estaban esperando. Después de bajar las cosas de los coches nos metimos al refugio, comimos y planeamos el día siguiente y nos fuimos a dormir. He de aclarar que también hubo quien quizo vivaquear y bueno entre gustos no hay disgustos. Como a la 1:30 am llego el siguiente grupo que venia encabezado por nuestro Presidente Jose Maria. También llegaron tres personas, un poco más tarde.

El sábado nos levantamos a las 7:00 am, desayunamos y partimos. El objetivo inicial era realizar una ruta circular cerca de Espierba. Iniciamos el recorrido por una carretera que va por el medio del valle de Pineta, es decir, que todo el recorrido se hace entre montañas con picos nevados. Un paisaje indescriptible que invita al silencio.

El camino estaba casi todo cubierto de nieve que tratábamos de esquivar por las orillas para hacer el recorrido más suave. Aunque no tenía una pendiente pronunciada había sectores en donde la nieve cubría hasta las rodillas ralentizando la caminata, pero como siempre, hay algún buen cristiano que se encarga de abrir huella y hacer el recorrido más fácil para los demás. En este caso la tarea se la echo al hombro nuestro nuevo amigo Tomas, quien se encargo de hacer una huella que mas parecía una vía carreteable, jaja.

Mas o menos en la mitad del recorrido uno de nuestros participantes sufrió una distensión en la musculatura femoral posterior que sin ser nada grave le impidió seguir la ruta y nos obligo a cambiar el recorrido. Aquí entra la experiencia de los montañeros con que contamos y entre todos se busco un recorrido igual de agradable y que nos permitiera recoger de regreso a nuestro adolorido amigo. Así que se decidió ir al Pico Comodoto, como siempre no pudo ser mejor la elección. Tomamos un ligero desvío y empezamos llanear por en medio de un valle que concluía en el collado de piedra mula. Al lado del collado se elevaba el Pico de Comodoto (2350 msnm). El recorrido se hace por la mitad del valle absolutamente blanco y que da la sensación de ser un lago por lo plano y extenso que es. Gracias al mapa pudimos seleccionar la ruta para llegar al pico, quizás no sea la mas usada pero en las condiciones de nieve seguro que era la mas conveniente. La ascensión empieza con una leve pendiente, que se va pronunciando hasta que los últimos metros alcanza por lo menos los 40º de desnivel y que nos exigió un poco de esfuerzo. Al llegar nos encontramos con la recompensa habitual, el premio que da la montaña al que tiene la voluntad y el deseo de subirla, las vistas de todo el valle de Pineta son excepcionales, y con un día tan despejado y lleno de sol como el que tuvimos pudimos ver el Monte Perdido y otras montañas de los alrededores.

De regreso al refugio, la montaña nos volvió a dar una lección, dos de los caminantes se rezagaron demasiado perdiendo la huella dejada por los demás. Es conocido que en la montaña lo ideal es no perder a nadie de vista, pero quizás por lo relajado de la ruta nos dejamos contagiar y olvidamos esos detalles que son bien importantes. Tuvimos que esperar unos 30 minutos hasta que nos reencontramos y por supuesto tomamos lección de ello.

A veces seguir un camino lleno de curvas, donde se puede ver que continua 10 metros mas abajo, lo hace a uno desear recortar entre el monte y ahorrarse dar tantas vueltas. Pero para evitar estas tentaciones también contamos con gente con una profunda conciencia del respeto por la naturaleza, me refiero a Diana, quien nos recordó que estábamos dentro de una parque natural y que si se hacia el camino era precisamente para evitar pisotear las rutas que siguen los animales silvestres. Esa debería ser la idea de cualquiera que conozca la montaña, la de recorrerla sin que nos perciba, llegar a un grado de compenetración con ella que seamos parte de su entorno y no los que pretenden “conquistarla”. La montaña es como el amor verdadero, no se posee, solo se comparte con la persona amada.

El regreso fue bien agradable, entre charlas y un ambiente casi festivo. Al llegar al refugio, comprobamos que no importa si el vino es de Rioja o de Francia o de Chile si no que lo importante es con quien te lo bebas. Entre brindis, nos sentamos a charlar y a esperar una abundante comida con la que finalizamos el día. Aclaro que la comida fue más abundante que sabrosa, pero con el hambre que traíamos toda sabía a gloria. La atención del encargado del refugio fue muy buena y no hubo quien quedara con hambre. Al final de la cena planeamos para el día siguiente una salida al circo del Munia. Un par de orujitos y a dormir.

Al día siguiente, la gente esta un poco tocada y nos costos mas salir, el recorrido pensado, estaba orientado a realizarse en un corto tiempo, no mas de 4 horas, para poder regresar temprano a Valencia. Así que sin problema partimos a las 8 am a realizar un recorrido de paseo, más que de montaña. No por ello resulto falto de emoción, ya que la belleza del circo del Munia es increíble. Al estar el valle sumergido entre las sombras la mayor parte del tiempo, los árboles se adornaban con copos de nieve y entre la bruma la jornada se hizo muy agradable. Durante el trayecto nos encontramos con varios esquiadores de fondo y los típicos personajes de montaña de domingo, entre los que en esta ocasión nos incluíamos. El camino concluía al lado del Refugio de Barrosa a 1745 msnm. Allí comimos un bocadillo light y algunas otras viandas que traíamos, descansamos un rato, e iniciamos el camino de regreso.

Al final, nos despedimos, algunos con las expectativas cumplidas y otros con la espinita clavada de un pronto regreso, para seguir aprendiendo y disfrutando de los majestuosos Pirineos.

1 comentario:

Pascual dijo...

Como no !!, Waldo nunca ha decepcionado en sus crónicas y esta es una vez más una de ellas.

Gracias Waldo por tu ayuda en la salida como guía y como amigo.

Por cierto, lo de la espinita... es por alguien ??? jajajaja !!!